La electroestimulación, o electro-mioestimulación (EMS), consiste en provocar una contracción muscular a partir de impulsos eléctricos. Estos impulsos son generados por un dispositivo y transmitidos por medio de electrodos aplicados directamente a la piel, a nivel del músculo objetivo. El objetivo de la electroestimulación es reproducir el mismo o casi el mismo, el proceso de una contracción muscular voluntario. Por contracción muscular voluntaria, nos referimos a la contracción controlada por nuestro cerebro a nuestros músculos. Así, voluntariamente, nuestro cerebro controla nuestros músculos a través de señales eléctricas transmitidas a las fibras nerviosas. Nuestros músculos se contraen en respuesta a estas señales eléctricas. Cuando se utiliza un dispositivo de electroestimulación, la corriente eléctrica transmitida a nuestros músculos a través de los electrodos reproduce el mismo tipo de señal eléctrica que la transmitida por nuestro cerebro durante una orden voluntaria. Así, nuestros músculos se contraen bajo el impulso eléctrico generado por el dispositivo de electroestimulación.